El volcán Etna, ubicado en Sicilia, Italia, registró el 5 de julio de 2026 una nueva fase de actividad eruptiva con explosiones estrombolianas, emisiones moderadas de ceniza y fuentes de lava. Según reportes de monitoreo volcánico, las columnas de ceniza se desplazaron hacia el sur, provocando cierres temporales de pistas y afectaciones en vuelos del aeropuerto de Catania.