El reciente hallazgo del objeto 2025 PN7 encendió la curiosidad al sugerir que la Tierra tiene “otra Luna” . Los astrónomos lo descartan: se trata de una cuasi-luna, un pequeño cuerpo rocoso que orbita al Sol con un periodo casi idéntico al terrestre.
Desde nuestro punto de vista parece describir bucles alrededor del planeta, pero no está ligado gravitacionalmente como la Luna.
¿Por qué este objeto no se considera una Luna y por qué está pegado a la Tierra?
Expertos en dinámica orbital explican que estos encuentros prolongados revelan un entorno espacial más activo de lo que solemos imaginar.
El astrónomo Ben Sharkey subraya que algunos objetos pueden compartir la órbita de la Tierra durante décadas sin convertirse en satélites. Datos del Minor Planet Center indican que existen al menos siete cuasi-lunas identificadas.
Detectado por Pan-STARRS en Hawái, 2025 PN7 habría mantenido esta configuración desde mediados del siglo XX.
Su tamaño comparable a un edificio y su brillo débil explican por qué pasó desapercibido. A diferencia de las mini lunas capturadas temporalmente, las cuasi-lunas ofrecen una ventana única para estudiar la mecánica celeste en tiempo real y el origen de pequeños cuerpos cercanos a la Tierra.
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