Aunque parece sacado de la ciencia ficción, ya existen aplicaciones y dispositivos que permiten “enviar besos a distancia”. Desarrollados parcialmente por investigadores de la Universidad de Londres, estos sistemas utilizan sensores que registran movimiento, presión y duración del beso, para reproducirlo en otro dispositivo conectado a internet o mediante labios robóticos que simulan el contacto físico en tiempo real.
La pregunta ahora es: ¿qué tan efectivas son estas nuevas formas de “amor digital”?