La Brecha de Guerrero es considerada uno de los puntos sísmicos más vigilados de México debido a que ha acumulado energía durante más de un siglo sin registrar un gran terremoto. En esta región, donde interactúa la placa de Cocos, los especialistas también han detectado sismos lentos, movimientos que ocurren durante semanas o meses sin que la mayoría de las personas los perciba, pero que son clave para comprender el comportamiento de esta zona de alta actividad tectónica.