Hace más de 5.000 años, civilizaciones como Egipto y Babilonia masticaban ramas hasta deshilacharse, creando pequeñas cerdas naturales para limpiar su boca. Pero siglos después, en China, apareció algo mucho más extraño. El primer cepillo de dientes parecido al moderno fue fabricado usando pelos arrancados del cuello de cerdos salvajes siberianos. Sí, pelo de cerdo real. Las cerdas eran extremadamente duras y muchas personas terminaban con dolor o heridas en las encías después de usarlas.