Mucho antes de las redes sociales, los videos virales y las plataformas modernas, nació una página que marcaría el inicio de todo lo que hoy conocemos como internet. Fue en 1991 cuando apareció el primer sitio web de la historia, una página extremadamente simple comparada con los estándares actuales, pero fundamental para explicar cómo funcionaba la naciente World Wide Web y abrir la puerta a una revolución tecnológica global.