Ha llegado la temporada en la que la calefacción trabaja al máximo, los calcetines peludos se vuelven indispensables y, aun así, muchas casas siguen frías. La razón principal es simple: el calor se escapa por múltiples fugas de aire, lo que incrementa el consumo energético y eleva las facturas.
Según la Agencia de Protección Ambiental, más de una cuarta parte de la energía utilizada para calentar o enfriar una vivienda se pierde por estas fugas. La buena noticia es que no se necesitan remodelaciones costosas para solucionarlo. Con una visita a la ferretería, y algo de tiempo, se pueden lograr cambios notables.
Tres soluciones prácticas para mantener el calor dentro de las casas
El primer paso es localizar las fugas, especialmente en ventanas y puertas. Usar una vela o incienso en un día frío ayuda a detectar corrientes de aire. Para sellarlas, expertos recomiendan masilla, selladores y kits de aislamiento para ventanas, muchos con precios menores a 20 dólares.
Las puertas exteriores suelen perder calor por la parte inferior y los bordes. Aquí, la segunda solución es verificar si funcionan bien los burletes de fieltro, caucho o plástico, los cuales son fáciles de instalar y económicos.
Otro punto crítico son los enchufes eléctricos, donde el aire frío puede entrar desde las cavidades de las paredes; los selladores de espuma son una solución rápida y barata, siendo la tercera solución a este tipo de problemas.
Además, las luces empotradas, rejillas de ventilación y accesos al ático permiten grandes fugas. Sellarlas puede transformar una casa fría en un espacio más cómodo, eficiente y económico, tanto en invierno como en verano.
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