Una imagen borrosa cambió para siempre la historia de la humanidad. El 25 de abril de 1953, James Watson y Francis Crick publicaron en Nature la estructura del ADN, una doble hélice perfecta, el código de la vida. Pero detrás de ese descubrimiento, hubo una pieza clave que casi nadie vio venir. Rosalind Franklin capturó la famosa fotografía 51, una imagen obtenida por difracción de rayos X que revelaba claramente la forma helicoidal del ADN. Esa imagen fue la clave.