La familia McStay desapareció de forma inexplicable dejando atrás una escena congelada en el tiempo: su hogar en calma, decoraciones navideñas encendidas y su perro esperando en el patio. Durante más de cuatro años, nadie supo qué ocurrió con ellos, convirtiendo su caso en una de las historias más perturbadoras asociadas a las fechas decembrinas.