La respuesta corta es no. El cuerpo humano necesita dormir para sobrevivir, y los casos extremos lo demuestran. En 1964, un joven llamado Randy Gardner pasó 11 días sin dormir como parte de un experimento. No murió, pero terminó con alucinaciones, pérdida de memoria y graves problemas de concentración. En otros casos documentados, la privación prolongada del sueño provoca fallas en el sistema inmune, desorientación, paranoia y un deterioro progresivo del cerebro.