En cuestión de minutos, el avión del vuelo 401 perdió altura en la oscuridad hasta desaparecer entre el agua y el silencio. Pero lo verdaderamente inquietante ocurrió después. Partes recuperadas del avión fueron reutilizadas en otras aeronaves de la misma compañía. Piezas intactas, finas, estructuras, como si nada hubiera pasado. Y entonces comenzaron los reportes. Tripulantes aseguraban ver sombras reflejadas en los hornos, figuras sentadas en cabina cuando el avión iba vacío, rostros que no pertenecían a nadie vivo.