Dicen que hay puertas que no deberían abrirse y una de ellas tiene el número 428. En la Universidad de Ohio, estudiantes contaban que por las noches escuchaban golpes, pasos y susurros cuando no había viento. Algunos sentían que los observaban mientras dormían. El miedo creció tanto que la habitación terminó cerrada. Pero la historia no acaba ahí. En Canadá, en el Hotel Feywald, varios huéspedes aseguraron tener la misma pesadilla. Una sombra dentro del cuarto, de pie junto a la cama. Personas que no se conocían escriben lo mismo. Muchos lo comparaban con la película 1408, basada en un relato de Stephen King.