Lo que parecía una simple reserva subterránea terminó convirtiéndose en un hallazgo sorprendente. En la mina de Kidd Creek, ubicada en Ontario, Canadá, investigadores encontraron bolsas de agua atrapadas a casi tres kilómetros bajo la superficie terrestre. Tras analizar las muestras, los expertos determinaron que se trata de uno de los depósitos de agua más antiguos jamás descubiertos, permaneciendo aislado del exterior durante millones de años.