A pesar de su característico clima árido y paisajes desérticos, Baja California cuenta con humedales que se han convertido en ecosistemas fundamentales para la vida silvestre. Regiones como San Quintín y el delta del Río Colorado, en las cercanías de Mexicali, destacan por albergar espacios donde el agua dulce y salada convergen, creando refugios naturales esenciales para aves migratorias y diversas especies de la región.