Investigaciones en neurociencia cognitiva, incluyendo trabajos de la Universidad de Stanford, han mostrado que la comunicación digital y las videollamadas pueden aumentar aún más este desgaste, provocando la llamada “fatiga de Zoom” o cansancio mental, donde el cerebro se sobreestimula por la atención constante y la autoobservación. A esto se suma el llamado síndrome de batería social, donde el cerebro se satura y activa un mecanismo natural de protección que nos empuja al descanso el silencio o el aislamiento.