El 30 de junio de 1971, la misión Soyuz 11 quedó marcada como una de las tragedias más inquietantes de la exploración del espacio. Los cosmonautas Georgi Dobrovolski, Viktor Patsayev y Vladislav Volkov regresaban a la Tierra tras 24 días en órbita cuando, de forma repentina, todo cambió.
Su última comunicación fue tranquila: todo funcionaba con normalidad y se preparaban para aterrizar. Sin embargo, minutos después, el silencio absoluto marcó el inicio del misterio. La nave descendió correctamente, activó sus paracaídas y aterrizó sin fallas aparentes.
Al abrir la escotilla, los equipos de rescate encontraron una escena desconcertante: los tres tripulantes estaban inmóviles y sin vida.
¿Qué pasó con las únicas personas que han muerto en el espacio?
Durante años, surgieron múltiples teorías: desde fallas médicas hasta fenómenos eléctricos en la ionosfera. Sin embargo, la versión oficial de la Unión Soviética apuntó a una despresurización súbita causada por la apertura accidental de una válvula, lo que provocó que la presión cayera en segundos.
Este evento habría generado un efecto devastador en sus cuerpos: ebullición de la sangre, formación de burbujas y pérdida de conciencia casi inmediata.
Aunque esta explicación es la más aceptada, el caso sigue generando dudas. La tragedia de Soyuz 11 permanece como el único incidente donde humanos murieron directamente en el vacío del espacio, dejando una historia tan impactante como enigmática.
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