En Rosarito, cada noviembre resurge la leyenda de la mujer de blanco, una figura que camina lentamente por la orilla en noches oscuras. Testigos describen una mujer pálida, de cabello desordenado y voz triste, cuyo canto parece llorar una tragedia. Pescadores aseguran que se acerca como flotando sobre la arena, tan cerca que pueden sentirla. Su origen varía, pero todos coinciden: es un alma atrapada por una pérdida devastadora que la obliga a vagar entre los acantilados. Incluso hoy, conductores evitan la zona de madrugada. La leyenda sigue viva, y su lamento vuelve cada noviembre.












