¿Te ha pasado que tu teléfono suena, contestas y… no se escucha nada? Esa escena tan común puede parecer un error o una simple molestia, pero las llamadas silenciosas se están convirtiendo en uno de los métodos preferidos de los fraudes telefónicos modernos. Lo que tú ves como un timbrazo extraño y sin respuesta, en realidad puede ser la primera jugada de un plan más grande para convertir tu número en un objetivo fácil para estafadores.
¿Qué están haciendo realmente?
Estas llamadas no son casuales ni fallas de red al azar: detrás hay sistemas automatizados (o robodialers) que marcan miles de números al día y registran qué teléfonos están activos. Si tú contestas —aunque sólo digas “hola” o simplemente escuches silencio— ya confirmas que tu número funciona y que hay una persona al otro lado que responde. Esa pequeña reacción, aunque te parezca inofensiva, es oro para los estafadores y puede usarse para:
- Agregar tu teléfono a listas de fraude o spam que luego se venden o se reutilizan para otros ataques.
- Envío masivo de SMS falsos o phishing con links peligrosos.
- Intentos de estafa disfrazados de bancos, paquetería o servicios confiables.
- Mensajes de WhatsApp con ofertas o supuestas alertas urgentes.
Y todo comienza con ese sonido silencioso que a muchos parece “inocente”.
¿Y si hay voz de por medio?
En algunos casos aún más sofisticados, los estafadores dejan unos segundos de silencio antes de lanzar preguntas simples como “¿me escuchas?” o “¿puedo hablar contigo?”. Y aunque suena inofensivo, decir “sí” o responder puede servir para capturar tu voz y usarla luego en fraudes más elaborados o incluso en intentos de clonación de voz con herramientas de inteligencia artificial.
Sí, así de fácil: unos segundos de silencio pueden convertirse en el primer paso de una estafa mucho más peligrosa.
¿Por qué funcionan?
Este tipo de llamadas explotan algo muy humano: la curiosidad. Cuando ves una llamada perdida o contestas pensando “quizá fue importante”, tu reacción valida tu número para los sistemas automáticos. Eso les indica no sólo que está activo, sino también que contestas llamadas desconocidas —una señal valiosa para los timadores.
Además, muchas de estas llamadas vienen desde números largos o de prefijos internacionales, lo que genera aún más curiosidad y confusión en quien recibe la llamada.
¿Cuál es el riesgo real?
Aunque muchas personas simplemente cuelgan y siguen con su día, la realidad es que contestar o devolver estas llamadas puede desencadenar:
- Semana tras semana de mensajes y contactos no deseados.
- Intentos de phishing o suplantación de identidad.
- Pérdida de datos personales si interactúas con estafadores.
Además, devolver una llamada a un número desconocido (especialmente con prefijos extraños) puede generar cargos elevados, algo que también se ha visto en modalidades como el fraude “Wangiri” —una técnica similar donde te llaman rápido y esperan que regreses la llamada.
¿Cómo defenderte?
La buena noticia es que no necesitas ser un experto en tecnología para protegerte. Sólo con algunos hábitos puedes reducir muchísimo el riesgo:
No contestes llamadas de números que no reconoces —especialmente si suenan silenciosas. No devuelvas esas llamadas, por curiosidad o “por si es urgente”. Activa filtros de spam en tu teléfono o con tu operador. Bloquea y reporta números sospechosos. No compartas datos personales o financieros si alguien te contacta después de una llamada silenciosa.
Estas medidas simples hacen que tu número no siga circulando en redes de fraude y ayuda a prevenir que te conviertas en un blanco más.
Las llamas siguen activas en procesadora de aserrín de Tijuana
