Velas desplegadas, pertenencias intactas y comida sobre la mesa como si la tripulación fuera a regresar en cualquier momento. Sin embargo, no había nadie a bordo. Así fue encontrado el Mary Celeste, un barco mercante que apareció navegando a la deriva en el océano Atlántico en 1872 y que, más de un siglo después, continúa siendo uno de los mayores misterios marítimos de todos los tiempos.