Viajas en autobús, tren o metro y, de pronto, tu cabeza cae por unos segundos sin darte cuenta. Aunque suele atribuirse al cansancio, estos episodios conocidos como microsiestas o microsueños pueden ser una señal temprana de alteraciones en la salud física, mental y metabólica.
¿Qué es una microsiesta?
Una microsiesta es un episodio de sueño involuntario que dura menos de 15 segundos, durante el cual el cerebro pierde momentáneamente la capacidad de procesar información, incluso si los ojos permanecen abiertos. Según la Sleep Foundation, ocurre cuando el cerebro no logra sostener la vigilia debido a falta de descanso real.
Cuando estos “cabezazos” son frecuentes, pueden estar relacionados con privación crónica de sueño, somnolencia diurna excesiva o trastornos no diagnosticados, como la apnea obstructiva del sueño. El NHLBI advierte que estas condiciones afectan la concentración, la memoria y aumentan el riesgo de errores y accidentes cotidianos.
Estudios neurológicos muestran que durante una microsiesta, partes del cerebro entran en estado de sueño mientras otras siguen activas, provocando una crisis de vigilancia. Además, el CDC y los NIH señalan que el mal descanso se asocia con enfermedades cardiovasculares, alteraciones metabólicas y envejecimiento celular acelerado.
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