La galaxia MOMz-14 es la más lejana jamás observada, y su luz ha recorrido más de 13 mil millones de años luz para llegar hasta nuestros telescopios. Verla es como mirar directamente al pasado del cosmos, cuando el universo tenía apenas unos cientos de millones de años tras el Big Bang, ofreciendo una ventana única para estudiar la formación de las primeras galaxias.