Cada invierno, las montañas de Zao en Japón se transforman en un paisaje inquietante con los llamados monstruos de nieve. No son criaturas, sino árboles cubiertos por capas de hielo y nieve. El fenómeno ocurre cuando vientos helados cargados de humedad chocan con las montañas y se congelan al instante. Con el paso de las semanas, la escarcha blanda se acumula de forma irregular, creando figuras gigantes y deformes que parecen sacadas de una película.