Hoy Halloween es una noche de disfraces, dulces y diversión, pero hace siglos la gente creía que vestirse como un monstruo podía ayudarla a protegerse de los espíritus. Esta curiosa tradición tiene raíces en antiguas celebraciones europeas.
¿Por qué la gente se disfrazaba para Halloween?
Una de las raíces de Halloween es Samhain, una festividad de los pueblos celtas que se celebraba a finales de octubre. Creían que durante esa noche los espíritus podían acercarse al mundo de los vivos.
Por eso, algunas personas usaban máscaras, pieles y atuendos aterradores para ocultar su identidad y evitar que los espíritus las reconocieran. Otras pensaban que una apariencia espeluznante podía ahuyentarlos. Estas ideas formaban parte de sus creencias, no de hechos comprobados.
¿Cómo se relacionaron los disfraces con los muertos?
Con la expansión del cristianismo, algunas costumbres antiguas se mezclaron con celebraciones como el Día de Todos los Santos, el 1 de noviembre.
En la Edad Media también existían tradiciones en las que las personas visitaban casas para pedir comida a cambio de rezar por los difuntos o realizar pequeñas actuaciones. En lugares como Irlanda y Escocia, algunas personas comenzaron a disfrazarse para participar en estas prácticas.
¿Cuándo se convirtió en una fiesta de dulces y disfraces?
La tradición llegó a Norteamérica con inmigrantes irlandeses y escoceses. Durante las primeras décadas del siglo XX, disfrazarse se volvió cada vez más popular y ganó fuerza la costumbre de pedir dulces casa por casa.
Así, los atuendos pasaron de tener un significado relacionado con antiguas creencias a ser una forma de divertirse y usar la imaginación. Hoy puedes disfrazarte de fantasma, superhéroe o personaje favorito sin preocuparte por los espíritus.













