En bosques húmedos y materia orgánica en descomposición vive Physarum polycephalum, un organismo sin cerebro ni sistema nervioso capaz de resolver laberintos, recordar rutas y crear redes eficientes.
Physarum polycephalum: el organismo sin cerebro que sorprende a la ciencia
Physarum polycephalum pertenece actualmente al reino Protista y forma parte de los llamados mohos mucilaginosos o mixomicetos. Habita principalmente en ambientes húmedos y sombreados, donde se alimenta de bacterias y materia orgánica.
Su capacidad para resolver problemas comenzó a llamar la atención de investigadores a partir de experimentos realizados en Japón y otros países. Uno de los más conocidos ocurrió en el año 2000, cuando científicos colocaron al organismo dentro de un laberinto con alimento en sus extremos. En pocas horas, encontró una ruta eficiente para llegar hasta la comida.
¿Por qué llaman ‘Blob’ a este extraño organismo?
El apodo ‘Blob’ hace referencia a su apariencia amarillenta, viscosa y cambiante, además de relacionarse con The Blob, una película de terror de la década de 1950.
Aunque su aspecto puede parecer sencillo, el organismo ha sido estudiado por científicos interesados en comprender cómo puede mostrar comportamientos asociados con la inteligencia sin contar con neuronas.
هل سمعت بهذا الكائن من قبل؟
— الواحة العلمية (@biologylab11) November 3, 2019
physarum polycephalum
ويسمى اختصارا البلوب وحرفيا"الوحل ذو الرؤوس المتعددة"
هو اكبر كائن ذو خليةواحدة حيث يمكنه التمدد ليصل طوله الى عدة امتار
ولا يمكن تصنيف هذا العفن كحيوان أونبات أو فطر
فله خصائص مشتركة بين كل الممالك
صنف حديثًاضمن مملكة الطلائعيات pic.twitter.com/UO5gTPYoq3
¿Qué características tiene este ‘hongo ingeniero’?
El Physarum puede modificar su desplazamiento según las condiciones del ambiente, evitar obstáculos y responder a experiencias anteriores. Su cuerpo está formado por una red de tubos internos por donde circula el protoplasma.
Ese movimiento ocurre mediante oscilaciones coordinadas que permiten distribuir nutrientes y orientar su crecimiento. De esta manera, el organismo puede explorar diferentes caminos y conservar aquellos que resultan más eficientes.
En un experimento realizado en Tokio, investigadores colocaron alimento sobre un mapa de la ciudad para representar estaciones del metro. El Physarum desarrolló una red de conexiones que coincidía en gran medida con la infraestructura real y, en algunos aspectos, reducía conexiones innecesarias.
Lifeform of the Day:
— Carmine Fields (@CarmineWilding) April 17, 2026
Many-Headed Slime Mold (Physarum polycephalum)
Slime molds are fun, aren’t they? Not animals, not plants, not fungi, just thinking puddles doing their own thing.
The MHSM is a giant, single-celled slime mold that can solve problems, remember… pic.twitter.com/D0akzn3whi
Experimentos con el Blob abren nuevas interrogantes
Otros estudios analizaron su reacción ante sustancias amargas como cafeína y quinina. También se han realizado simulaciones de carreteras de Estados Unidos, Reino Unido y Madrid.
Estos experimentos han impulsado investigaciones sobre biocomputación, robótica blanda y sistemas bio-cibernéticos. El interés científico radica en estudiar cómo un organismo sin cerebro puede encontrar soluciones mediante su propio crecimiento y adaptación.
El caso del Blob también plantea una pregunta más profunda: ¿la inteligencia necesariamente necesita neuronas? Sus capacidades sugieren que algunos comportamientos complejos pueden surgir de la interacción entre un organismo y su entorno, sin que exista un cerebro tomando decisiones.













