La placa de Cocos es una de las principales responsables de la intensa actividad sísmica en México. Su desplazamiento constante hacia el noreste provoca un fenómeno conocido como subducción, mediante el cual esta placa oceánica, más densa, se introduce lentamente bajo la placa continental. Durante este proceso, las rocas acumulan tensión durante décadas hasta liberarla en forma de terremotos, como ocurrió en algunos de los sismos más devastadores que han afectado al país, incluidos los registrados en la Ciudad de México.