De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la depresión puede intensificarse por factores ambientales como los cambios estacionales y la reducción de luz solar. En esta época, los días son más cortos y hay menos exposición al sol, lo que altera nuestro reloj biológico. Esto impacta sustancias como la serotonina y la melatonina, relacionadas con el estado de ánimo y el sueño.