El nombre de Tijuana guarda una historia poco conocida que se remonta a los primeros años del siglo XX. Tras su separación administrativa de Ensenada, surgió la propuesta de rebautizar la ciudad como Zaragoza; sin embargo, la iniciativa no prosperó y, durante el gobierno del presidente Plutarco Elías Calles, se oficializó el nombre con el que hoy es conocida a nivel nacional e internacional.