El famoso doomscrolling, es el hábito compulsivo de desplazarse por redes sociales consumiendo contenido negativo, catastrófico o perturbador, intensificado desde 2020. Esta conducta suele ser impulsada por algoritmos y ansiedad. En la mayoría de los casos, genera estrés, agotamiento físico, así como alteraciones en la salud mental. Al mantener el cerebro en alerta constante, así lo aseguran expertos de la salud mental.