El terremoto de San Sixto, ocurrido el 28 de marzo de 1787, es considerado el más intenso registrado en la historia de México, con una magnitud estimada de 8.6. Originado frente a las costas de Oaxaca por el choque entre la placa de Cocos y la placa de Norteamérica, el movimiento se prolongó durante cerca de siete minutos y generó un devastador tsunami, cuyas olas alcanzaron hasta 18 metros de altura y penetraron varios kilómetros tierra adentro.