En el implacable desierto, yace un lugar que guarda un doloroso secreto: el cementerio de los apestados, pero para quienes no conocen su historia, es el camposanto de los niños pampinos. A principios del siglo XX miles de familias de pampinos llegaron buscando un futuro en la industria del salitre. Vivían en condiciones extremas y vulnerables.