La temporada de huracanes en México está a punto de comenzar oficialmente, pero expertos advierten que los ciclones tropicales no dependen únicamente del calendario, sino de un complejo mecanismo atmosférico conocido como Celdas de Hadley.
Celdas Hadley impulsan la temporada de huracanes en México
Este sistema funciona como una gigantesca “máquina térmica” del planeta, redistribuyendo el calor desde el ecuador hacia otras regiones del mundo. Su comportamiento influye directamente en las lluvias, los desiertos y la formación de huracanes.
La temporada ciclónica inicia oficialmente el 15 de mayo en el Pacífico oriental y el 1 de junio en el Atlántico, aunque la atmósfera puede adelantarse o retrasarse dependiendo de cómo se acomoden distintos factores climáticos.
Los especialistas explican que no basta con que el océano esté caliente para que se forme un huracán. También se necesitan cambios en la circulación atmosférica, humedad tropical, menor cizalladura del viento y condiciones relacionadas con el El Niño-Oscilación del Sur.
Así surgió este concepto
Las celdas de Hadley fueron propuestas en el siglo XVIII por el científico británico George Hadley. Su teoría describe cómo el aire cálido y húmedo asciende cerca del ecuador, forma nubes y tormentas, y luego desciende en regiones subtropicales generando zonas secas y anticiclones.
Este mismo sistema es responsable de la existencia de desiertos como el Desierto del Sahara, el Desierto de Atacama y regiones áridas del norte mexicano.
Durante el verano boreal, la circulación tropical se desplaza hacia el norte y abre lo que expertos llaman un “corredor tropical”, permitiendo que ondas tropicales evolucionen hasta convertirse en ciclones.
Además, investigaciones recientes sugieren que las celdas de Hadley podrían estar expandiéndose debido al cambio climático, favoreciendo que las zonas propicias para huracanes alcancen latitudes más altas.
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