Los sistemas de pago están empezando a incorporar nuevas opciones que permiten dejar de lado el teléfono y las tarjetas bancarias. Una de ellas es la identificación biométrica mediante la palma de la mano, una tecnología que ya se utiliza en establecimientos de China y Azerbaiyán y que comenzó a probarse en América Latina.
El sistema permite pagar sin insertar una tarjeta ni tocar la terminal: el usuario registra su mano una sola vez y la vincula con una tarjeta bancaria o una billetera digital. Después, solo tiene que acercar la palma al sensor para confirmar el pago en cuestión de segundos.
¿Cómo funciona la biometría con la palma de la mano?
A diferencia de la huella digital o el reconocimiento facial, esta tecnología utiliza luz infrarroja para leer el patrón único de las venas que están debajo de la piel. La palma no guarda dinero ni reemplaza físicamente a una tarjeta, sino que funciona como un identificador biométrico cifrado que permite confirmar que la persona está autorizada para realizar el pago.
La lectura de las venas de la palma puede añadir una capa de seguridad al proceso, ya que el patrón vascular no es visible a simple vista y el sistema debe comprobar que corresponde a tejido vivo.
La tecnología ya se ha implementado en algunos establecimientos de China y Azerbaiyán, mientras que en América Latina se encuentra en etapa de prueba. Mastercard inició un programa piloto en supermercados de Uruguay para evaluar su funcionamiento y posible expansión a otros mercados.
Su adopción dependerá de factores como la instalación de terminales compatibles, la respuesta de los consumidores y la capacidad de los comercios para integrar esta tecnología. Por ahora, los pilotos buscan determinar si la palma puede convertirse en una alternativa práctica a las tarjetas y los teléfonos para realizar pagos.













