Las calles de Tijuana están colapsando bajo el peso de miles de llantas desechadas que no han sido recolectadas, generando un riesgo ambiental y sanitario para la población. A pesar de la creciente acumulación, el Centro de Reciclaje Integral de la ciudad opera actualmente al 50% de su capacidad, lo que indica que, con los recursos adecuados, es posible gestionar y eliminar el exceso de llantas de manera eficiente.











