El trágico suceso ocurrió el domingo 17 de agosto de 2025 en una guardería vinculada a una iglesia evangélica situada en la zona 5 de Ciudad de Guatemala. Un niño de 11 años tomó un cuchillo y, tras una aparente discusión, apuñaló en el pecho a su hermano menor, de entre 7 y 8 años, según distintas fuentes. El menor fue trasladado de urgencia a un hospital, donde falleció poco después a causa de las graves heridas.
La Procuraduría General de la Nación (PGN) confirmó que el niño de 11 años, al ser menor de 13, es inimputable y por tanto no enfrentará procesos penales. En su lugar, las instituciones de la niñez han solicitado medidas de protección y lo han colocado bajo el resguardo de familiares ampliados.
Las autoridades continúan investigando cómo ocurrió este hecho, que ha reavivado el debate sobre la seguridad en guarderías de iglesias y la necesidad de acompañamiento psicológico para menores en contextos vulnerables.
¿Qué establece la ley guatemalteca sobre menores inimputables?
Guatemala considera inimputable a todo menor de 13 años. Eso significa que, aunque participe en un hecho grave como este, no enfrenta sanciones penales tradicionales, sino que se aplica un régimen de protección. En este caso, la PGN solicitó medidas a través de la Procuraduría de la Niñez y Adolescencia y el juez competente ordenó que el niño fuera puesto bajo la custodia de una familia ampliada.
Seguridad y protocolos en guarderías religiosas
El incidente ocurrió dentro de una iglesia durante un servicio dominical. Las investigaciones apuntan a que el cuchillo utilizado no era parte del equipo habitual de la guardería, sino que fue dejado accidentalmente en un salón cercano.
Esto ha abierto un debate sobre la necesidad de reforzar los protocolos de supervisión y almacenamiento de objetos peligrosos en entornos infantiles, especialmente en instituciones religiosas. La comunidad ha exigido respuestas y mayor prevención en estos espacios.
Impacto psicológico y necesidad de acompañamiento
Además del vacío legal que impide sancionar penalmente al menor, este tipo de tragedias revelan una necesidad urgente: el acompañamiento psicológico para los niños involucrados y sus familias.
La PGN ha actuado con medidas de protección, pero expertos señalan que el trauma emocional puede ser tan grave como las lesiones físicas, y debe abordarse con atención especializada para evitar consecuencias a largo plazo.
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