La contaminación que fluye por la canalización del Río Tijuana continúa generando afectaciones tanto en México como en Estados Unidos. El agua contaminada desemboca en el océano y ha provocado el cierre de playas en California durante más de mil días, impactando al turismo, las actividades recreativas y la salud de personas que laboran en la zona fronteriza, de acuerdo con diversos testimonios.