La confianza del consumidor en la frontera de Tijuana ha registrado una caída, reflejando que las familias se sienten menos seguras sobre su dinero y su futuro. Los recientes golpes económicos han cambiado la dinámica social, obligando a los residentes a replantear la forma en que gastan sus ingresos, ante la preocupación de si el dinero alcanzará frente a la falta de empleos y el aumento en los costos de productos básicos y vivienda.