En las laderas del Cerro Colorado, en Tijuana, existe una cueva rodeada de leyendas sobre bandidos, sonidos extraños y un supuesto tesoro escondido. De acuerdo con las historias locales, el lugar habría servido como guarida de Joaquín Murrieta, el famoso bandido del siglo XIX, a quien se le atribuye la propiedad del presunto tesoro oculto en su interior.
La leyenda también cuenta que, durante las noches de fuertes vientos, algunas personas aseguran escuchar supuestos disparos, relinchos de caballos y voces extrañas en los alrededores de la cueva.













