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El año en que no hubo verano y nació la inspiración para Frankenstein

En 1816, un fenómeno climático provocó temperaturas inusuales, pérdidas agrícolas y consecuencias que marcaron la historia de distintas regiones del mundo.

El año 1816 es recordado como el “año sin verano”, cuando las bajas temperaturas, las nevadas y las lluvias arruinaron cultivos en América del Norte y Europa, provocando escasez de alimentos e inflación.

El fenómeno fue consecuencia de la erupción del volcán Tambora, en Indonesia, en 1815, que redujo la luz solar. El clima lluvioso también inspiró a Mary Shelley a escribir Frankenstein durante su estancia en Suiza.

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