El deporte se ha convertido en una herramienta clave para la prevención y recuperación de las adicciones, especialmente entre adolescentes y jóvenes. Además de mantener la mente ocupada, la actividad física fortalece la salud emocional, fomenta la disciplina y contribuye a disminuir el riesgo de recaídas, por lo que especialistas recomiendan complementarla con oficios y otras actividades durante el proceso de rehabilitación.