En Baja California, los cortes de agua, las fugas y las constantes interrupciones en el servicio se han vuelto parte de la rutina para muchas familias. La incertidumbre sobre cuándo regresará el suministro obliga a modificar las actividades cotidianas y pone en evidencia un problema que, lejos de resolverse, continúa afectando la calidad de vida de los habitantes.