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El verdadero secreto para mantenerse joven es la pasión por la vida

“Se dice que el verdadero secreto para mantenerse joven es la pasión por la vida”, así que nunca perdamos el entusiasmo ¿Qué opinas de esta reflexión?

Columna de Jorge Valdivia 8 de baril de 2024

Uno no se levanta más viejo al día siguiente de su cumpleaños. A diario arrancamos menos jóvenes nuestra mañana. El envejecimiento empieza desde que nacemos y -se dice- que a partir de la sexta década iniciamos la última etapa de este proceso: la vejez.

Ésta se percibe diferente para cada generación, por ejemplo, para los millennials, la edad para alcanzar este estatus no es la misma que para la generación X, y muy seguramente individualmente cambia a medida que se llega a ese estándar aplicando aquello de que los 50s son los nuevos 30s.

Una cosa es la vejez y otra la madurez. Todos conocemos personas muy maduras a corta edad y otras que ven a la madurez como una antesala a la pudrición por lo que procuran mantener joven su espíritu, adoptando como grito de batalla la frase que dice: “La idea es morir siendo joven lo más viejo posible”. Así como ésta, hay muchas otras frases sobre el tema que no pierden actualidad.

No se hacen viejas, como esa que dice que “Más sabe el diablo por viejo que por diablo”; que ante la idea de que tropezamos una y otra vez con la misma piedra, deja en evidencia que más que distraídos, parece que mucho no queremos aprender o que con los años aprendemos a tenerle cierto cariño a la piedra.

Otra frase dice: “Viejos los cerros y reverdecen”, cosa que en estos tiempos de cambio climático depende de la zona y de qué tanto llueva o no y que el cerro no esté lleno de desarrollos habitacionales. “El corazón no envejece, el cuero es el que se arruga”.

Una vez alguien le dijo a mi primo de arruga prematura, que para secarse la cara en vez de utilizar una toalla parecía que se la exprimía (la cara), esto me lleva a la siguiente frase: “Se dice que el verdadero secreto para mantenerse joven es la pasión por la vida”, así que nunca perdamos el entusiasmo.

Que todo sea significativo para que el tiempo nos subraye en la piel cada momento, porque “Las arrugas son testigos de una vida bien vivida y de momentos inolvidables” y a pesar de que “Todo por servir se acaba… y acaba por no servir”, Ojalá y podamos llegar a acumular una gran cantidad de años y nos favorezca como al buen vino, que en algún tiempo, esperemos muy lejano, beberemos brindando por la memoria, porque “Al viejo, el vino otra vez le hace niño”.

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