Una fuerte sacudida política y judicial se desató luego de que autoridades de Estados Unidos lanzaran acusaciones contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, por presuntos vínculos con el crimen organizado. La ofensiva incluye señalamientos directos de colaboración con el Cártel de Sinaloa y el supuesto apoyo recibido durante el proceso electoral de 2021.
Estados Unidos vs Rocha: claves del enfrentamiento
De acuerdo con investigaciones del Departamento de Justicia y la DEA, Rubén Rocha y otros funcionarios habrían facilitado operaciones del narcotráfico a cambio de beneficios políticos y económicos. Entre las acusaciones destacan protección a grupos criminales, liberación de detenidos y uso del poder público para favorecer actividades ilícitas.
Las autoridades estadounidenses incluso solicitaron la captura y posible extradición de los implicados, lo que elevó la tensión entre ambos países. Este movimiento ha sido considerado uno de los golpes más fuertes contra la llamada “narcopolítica” en México en los últimos años.
Por su parte, el gobierno mexicano rechazó la solicitud al señalar que no existen pruebas suficientes que respalden las acusaciones. La postura oficial insiste en que cualquier proceso debe apegarse a la legalidad y a los acuerdos internacionales, mientras se revisa la información enviada.
En medio de la polémica, Rocha ha negado los señalamientos y asegura que se trata de un ataque político. El caso continúa en desarrollo y ha encendido alertas tanto en el ámbito de seguridad como en la relación bilateral entre México y Estados Unidos.
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