Para miles de personas que transitan a diario entre Tijuana y San Diego, hacer fila en garitas como San Ysidro o Otay es parte de la rutina habitual. Sin embargo, avanzar a paso lento entre cientos de automóviles y pasillos estrechos plantea un escenario particular en una zona de alta actividad sísmica.
Si la tierra comienza a sacudirse en pleno cruce fronterizo, reaccionar con calma y seguir los protocolos oficiales es clave para evitar accidentes.
Si estás al volante, el tráfico denso limita tus opciones de movimiento. Debes frenar gradualmente y encender las luces intermitentes para evitar choques por alcance. Mantente dentro del automóvil, ya que la carrocería te protege de la caída de vidrios, cables o escombros.
Finalmente, pon el freno de mano, apaga el motor, quítate el cinturón por si se ordena una evacuación a pie y procura no detenerte debajo de techos de inspección o postes de luz.
Para quienes cruzan a pie, el riesgo principal en zonas de congestión como los torniquetes son las estampidas. Mantén la calma y no corras ni empujes.
Dentro de los edificios, aléjate de las ventanas de vidrio y resguárdate junto a columnas o muros de carga; en exteriores, busca áreas despejadas lejos de bardas altas. Si no puedes moverte a un sitio seguro, agáchate, cubre tu cabeza y cuello con los brazos y coloca las manos sobre tus rodillas.
Una vez que pase el temblor, recuerda que las garitas suelen suspender operaciones temporalmente para evaluar posibles daños en la infraestructura.
Los agentes de CBP o las autoridades mexicanas tomarán el control total del área, por lo que no debes intentar avanzar ni bajarte del auto hasta recibir instrucciones explícitas.
Prioriza el uso de mensajes de texto o redes sociales para avisar que te encuentras bien y así mantener las líneas telefónicas libres para emergencias.