La historia del emoji tiene sus raíces en los emoticonos, muy populares en las décadas de 1980 y 1990 con la llegada de los mensajes de texto y la comunicación digital. Y su origen moderno se remonta a Japón, cuando en 1999 se lanzaron 176 diseños para un buscapersonas.
Eran pequeños, pixelados y con una estética inspirada en el manga, pensados para transmitir emociones de forma más humana y expresiva.