Entre cenizas, láminas retorcidas y el olor a humo que aún permanece en el ambiente, decenas de familias intentan asimilar la tragedia que, en cuestión de minutos, cambió sus vidas para siempre. 40 casas, 40 familias, 40 historias. Todo esto fue consumido por un fuerte incendio en el Cañón del Padre. El siniestro dejó a hombres, mujeres, niños y adultos mayores sin un techo donde dormir y con solo lo que lograron rescatar de entre las llamas.