El 27 de agosto de 1896, el Imperio británico se enfrentó al Sultanato de Zanzíbar en un conflicto que pasaría a la historia por su corta duración: apenas 38 minutos.
El enfrentamiento comenzó después de la muerte del sultán Hamad bin Thuwaini. Su primo, Khalid bin Barghash, tomó el poder sin contar con la aprobación británica y se refugió en el palacio junto con sus seguidores.
Los británicos le dieron un ultimátum para abandonar el lugar, pero Barghash se negó. Poco después, las fuerzas británicas iniciaron un bombardeo contra el palacio y las defensas de Zanzíbar.
En cuestión de minutos, gran parte de las defensas quedaron destruidas y el sultanato se rindió. El combate terminó 38 minutos después de haber comenzado.
El conflicto dejó más de 500 personas entre muertos y heridos, mientras que Khalid bin Barghash logró escapar y posteriormente buscó refugio en territorio alemán.












