En Tijuana, hasta unas simples llaves pueden terminar metidas en problemas ajenos. Cerrajeros de la ciudad aseguran que entre cinco y seis veces al mes atienden a clientes que llegan con más sudor frío que ganas de explicar qué pasó, por lo que han tenido que extremar precauciones para evitar convertirse, sin querer, en cómplices de algún robo.
La situación ha llevado a los profesionales a preguntar más antes de hacer una copia o abrir una cerradura, mientras queda la duda: ¿qué tanto cuidan los tijuanenses las llaves que tienen en sus manos?