Por las graves inundaciones que azotan la región autónoma de Guangxi, en el sur de China, se reportaron más de 36 mil cabezas de ganado habrían muerto, lo que representaría pérdidas severas para los productores locales, en su mayoría pequeños ganaderos. Hasta ahora, las autoridades agrícolas chinas no han emitido un balance oficial sobre la mortandad animal.