Manejar por la avenida Miraflores, en Jardines del Rubí, parece haberse convertido en una prueba de destreza: aquí no hay medallas ni trofeos, pero sí baches suficientes para poner a prueba hasta al conductor más hábil. Entre un “cráter” y otro, además de zonas con tuberías deterioradas, los automovilistas tienen que elegir cuidadosamente por dónde pasar si quieren llegar sin llevarse una sorpresa… o parte de la suspensión del vehículo.










