Después de tres años de cierres, derrumbes y reparaciones, una sección de 145 kilómetros de la Carretera 1 de California a lo largo de la emblemática costa de Big Sur reabrió por completo, marcando un hito histórico para el turismo en la región.
La reapertura se concretó tres meses antes de lo previsto, permitiendo a viajeros planear con anticipación sus viajes de primavera y verano entre Los Ángeles y San Francisco.
Deslizamientos y deslaves impidieron la reapertura de la carretera
El cierre inicial ocurrió en enero de 2023, cuando intensos ríos atmosféricos provocaron deslizamientos masivos. Un año después, nuevas tormentas sepultaron la vía bajo lodo y rocas, e incluso un carril colapsó cerca del puente Rocky Creek, dejando incomunicada a esta franja aislada de la costa central.
Big Sur, con menos de 2 mil habitantes, depende del flujo turístico atraído por sus acantilados, playas escarpadas y rutas panorámicas. La interrupción convirtió un trayecto corto en una caminata de ocho horas tierra adentro, afectando gravemente a negocios locales.
Autoridades de California indicaron que la reapertura reactiva un sustento económico vital, mientras Caltrans detalló el uso de maquinaria remota y la instalación de 4,600 barras de acero para estabilizar las laderas. Autoridades y empresarios coinciden: Big Sur vuelve a abrir sus puertas al mundo.
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